
Una receta que nunca se reveló.
Segreta nació durante la pandemia, de la mano de un cocinero amante de la pasta y con una idea muy simple: hacer las cosas un poco diferente y llevar a la mesa una pasta de calidad, hecha con dedicación y buenos ingredientes.
Pero la historia de Segreta empieza mucho antes.
El nombre nace de nuestra abuela, una mujer de origen italiano que tenía una receta de ñoquis que mi madre siempre intentaba descubrir. Cada vez que le preguntaba cómo los hacía, la respuesta era la misma: era un secreto. O, mejor dicho, segreta.
La receta nunca llegó a nuestras manos.
Y quizás por eso quedó todavía más presente. Segreta nace también como un pequeño homenaje a ella, a esas recetas que pasan de generación en generación y a esa cocina familiar donde cocinar siempre fue una forma de compartir.
Mi madre también fue cocinera, y yo crecí rodeado de esa cultura. Empecé trabajando como bachero en un hotel y, cada vez que me quedaba sin trabajo, volvía a la cocina. Durante la pandemia empecé a hacer y vender pastas. Al principio, simplemente para salir adelante. Después se convirtió en algo mucho más grande.
Con cada tanda aprendí algo nuevo. Con práctica, errores y mucho sacrificio fui mejorando la masa, los rellenos, las técnicas y, sobre todo, la calidad del producto.

Pasta hecha de verdad
En Segreta creemos que una buena pasta empieza por la materia prima.
Seleccionamos cuidadosamente la sémola, los huevos, las yemas y cada uno de los ingredientes que utilizamos en nuestros rellenos. Buscamos que la calidad y el sabor sean siempre lo más importante y que eso se note cuando la pasta llega al plato.
Y gran parte del proceso sigue pasando por nuestras manos.
Amasar, estirar, laminar, rellenar, cerrar, congelar, probar recetas y volver a empezar. Cada pasta que hacemos lleva tiempo, trabajo y muchas pruebas detrás.
Una forma diferente de hacer pasta
Segreta busca salir un poco de la idea tradicional de la fábrica de pastas.
Queremos hacer pasta artesanal, pero desde una mirada más actual: productos con identidad, sabores que nos diviertan y una marca que también pueda conectar con una generación más joven.
Sin complicar las cosas porque sí. Sin hacer show.
Buena pasta, buenos ingredientes y mucho trabajo detrás.
Eso es Segreta.
Una marca que nació de una receta que nunca pudimos conocer, pero que terminó dando origen a nuestras propias recetas.
Y que hoy seguimos construyendo con el mismo ingrediente que estuvo desde el principio:
mucho sacrificio y mucho amor por la cocina.
